"Cuando pronuncias, piensas, intuyes o escribes "Jesús", te quitas de un tirón a los demonios de encima". Para comprender bien esto, te recomendamos leer (y ver el vídeo):

Jesucristo



"Nuestra búsqueda de la verdad es constante, por etapas, y el inconformismo e imperfección humanos nos deja cerca de una realidad: lo que hoy damos por bueno, tal vez mañana lo eliminemos, de este sitio y de nuestros principios"

Saludos a quienes nos ven desde: Alemania, Andorra, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Austria, Bangladés, Bélgica, Belice, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Camboya, Canadá, Chequia, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Costa de Marfil, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Eslovaquia, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Georgia, Ghana, Grecia, Guatemala, Honduras, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Japón, Kenia, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Líbano, Malasia, Malta, Marruecos, México, Nepal, Nicaragua, Noruega, Países Bajos, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polinesia Francesa, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Reino Unido, República Checa, República Dominicana, Rumanía, Rusia, Singapur, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Taiwán, Túnez, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela, Vietnam...


COLABORACIÓN MUTUA

Si deseas aportar comentarios e ideas, no dudes en escribirnos: raowl@live.com

Colaboran con nosotros, o han colaborado en los últimos años: Felipe Santiago Canepa, Jesús Hidalgo, En la senda del Zahorí, Miguel Rosell Carrillo...



Podemos insertar tu obra: plástica, relato, novela, ensayo -si la temática es disidente (no necesariamente), heterodoxa, etc.-, por entregas..., y poemas (de todo tipo)... Otros poetas (Ana Mª Espinosa, Belquis Castillo, David González, Kety Alejandrina Lis, Laura Giordani, Luis Antonio de Villena y Víctor Gómez Ferrer) han intervenido aquí hace años. Muchas gracias a todos.

SUSTANTIVIDAD O REALIDAD B -fragmento del capítulo Génesis-


SUSTANTIVIDAD O REALIDAD B


Fragmento del "Génesis"




    28. Que el hombre "señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra", que es como decir que domine sobre todos los reinos, animales, vegetales y minerales. Entonces, tendríamos que entrar de lleno en el concepto "dominar": sobresalir, conocer bien algo, contener y adueñarse. Los dos primeros tienen sentido desde un punto de vista humano, si es que lo humano es lo bueno, lo bondadoso, lo positivo, lo justo, lo ideal, etc. Los dos últimos también desde lo humano, pero lo racional, lógico, interesado, egoísta, pragmático, etc... Si lo divino se nos presenta como la perfección absoluta o el bien supremo, ¿no entramos en una contradicción, o característica propia humana, al concebir el más amplio sentido del término al que nos hemos referido? ¿Cuál es exactamente el significado cabal que hay que comprender?... Lo que podemos decir es que, en términos generales, el hombre ha usado (usa) a su antojo, según le conviene, todo cuanto le rodea (espacio, animales y plantas). Si éste es el regalo de un Dios maravilloso, tal vez y en el fondo no sea tan estupendo, y haya que rebautizarlo, rebajar su nombre, de mayúsculo a minúsculo (dios, como otros dioses, héroes, etc...).

    31. "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto". Antes de entrar a interpretar el versículo 31, cabe una pregunta: ¿el Dios de la Biblia miente o dice la verdad? Aunque haya nacido en nosotros esta interrogante, "pasamos palabra" (por el momento) y afrontamos el texto. "Vio Dios todo lo que había hecho", lo primero que se nos ocurre es: no es lo mismo "lo que había hecho es todo", que "todo lo que había hecho", y de este modo se puede comprender que otras cosas no pertenecen a su creación, aunque tal vez otras obras suyas, no materializadas aquí, las hubiese originado en otros lugares, e incluso fuesen futuribles. Después, sigue: "he aquí que era bueno en gran manera""era", un tiempo verbal pretérito, quizá lo que en su momento fue bueno ya, hoy, no lo sea (o sí, quién sabe). En tal caso, si era bueno y nada ha cambiado en su parecer actual, se supone que lo será todavía..., pero la duda está presente en nosotros... "En gran medida"; o sea, no en su totalidad. Si no era bueno del todo hay que discernir que una parte, por pequeña que fuera, es "no buena" (menos buena, regular, mala, o incluso pésima). Un ser del que se nos habla maravillas, creador del universo, la vida y el bien máximo, es decir la perfección divina, en este fragmento parece titubear, o en el mejor de los casos, expresarse con cierta ambigüedad. O es ingenuo e imperfecto y no supo medir su pensamiento mediante la palabra (más humano que divino), o es increíblemente sutil, inteligente, y nos deja impresiones no acabadas, abiertas a interpretaciones subjetivas y múltiples, propias de nuestra naturaleza imperfecta. Exegetas, teólogos, filósofos, etc., es posible que crean tener "en sus manos" la interpretación verdadera de este libro sagrado. Nosotros desde luego no. Jugamos al juego de la disección; ese que se enseña en los mundos académicos; ese que trata de analizar, desarmar, hacer pedazos cualquier "todo" que llegue a nuestro intelecto, hacer piezas de puzle o mecano, deconstruir, destrozar, indefinidamente, para volver a construir, para llegar al principio, si es que somos capaces de dejar dicho "todo" en las mismas condiciones originales, (mentales, claro está). 

    Algún pensador célebre dijo que todo resumen es falsedad, pero nosotros intuimos que algunas síntesis pueden estar más cerca de la verdad. ¿A medida que desliamos la madeja nos alejamos más de una realidad determinada?, ¿lo que hacemos aquí es justo lo contrario de lo que tendríamos que hacer?: ¿intuir si la llamada palabra de Dios es la Verdad , con mayúscula inicial, porque de no ser así, equivaldría a humo (una verdad relativa o aparente)?; insistimos, intuir, aquello que no precisa razonar, leer o escribir, porque ¿acaso la intuición es la verdad?... Las palabras son inexactas, nunca alcanzan la esencia de las cosas, adornan superficialmente las ideas, o acicalan en extremo las intuiciones. Si el método que Dios tiene para comunicarse con los hombres es la palabra, es un método pobre, falto, erróneo y engañoso, inherente a los seres humanos, o a las deidades de carne y hueso, o seres suprahumanos, y no a un dios de una inteligencia infinita (por decirlo de alguna manera). Así pues, acabamos esta opinión con la primera pregunta del segundo párrafo: ¿el Dios de la Biblia miente o dice la verdad?      










Como un impostor


   Sé que no tengo escapatoria, vendrás a por mí y acabarás conmigo, pero te espero, soy consciente de un final. No importa, si ha de ser así, así será. No me hallarás con los brazos abiertos, pero tampoco con los puños cerrados. No es posible saber cuándo aparecerás ante mí, tal vez mañana, o dentro de veinte años. Sirve de poco ser consciente de tu existencia diabólica, de tu manipulación continua, de tu gran inteligencia racional, o de tus carencias espirituales. Mejor dicho, de nada sirve. Te presentarás de improviso, o avisarás primero, o amenazarás previamente, y llegarás al fin, como un ejecutor, como un verdugo, como un asesino impune, como un robot, como un sirviente, como un impostor, como la maldad pura. Es igual, te espero, es una esperanza digna. Tal vez me vigilas de manera indirecta, por intermediación, o por conclusión futura en proceso automático. Dudo que sea por intuición. Un día vendrás, solo o acompañado, y aquí estaré, enfrascada en mis cosas, en mi mundo, en mi ingenuidad, en mi descuido, pero también en mi espera. Te daré un regalo no merecido por quien te envía, su alimento, su anhelo (su punto débil): también, mi temor, mi temblor, mi expresión de horror y mi dolor, físico y espiritual, pero en el último instante, en el último aliento, venceré, lo sabrás por una expresión dichosa y serena, propia del último que sonríe.



Bastets

Sustantividad o Realidad B -capítulo primero: Andreas Faber-Kaiser- (Primer fragmento)



Sustantividad o Realidad B





CAPÍTULO PRIMERO *


Andreas Faber-Kaiser



   En mis manos, uno de los muchos libros codiciados, de culto, "Las nubes del engaño. Crónica extrahumana antigua", escrito por Andreas Faber-Kaiser (Editorial Planeta, 1984). Sin saber exactamente cuántos, y qué, capítulos compondrán el grueso del ensayo, hemos elegido este autor y la citada obra como pilares que sostengan todo el engranaje principal, del piso y del edificio. ¿Por qué?, tal vez porque él expone con una serie extensa de testimonios de fuentes primarias, de manera clara, sencilla y evidente, cómo una realidad, llamada por nos "B", ha venido mostrándose siglo a siglo, milenio a milenio, a los ojos de miles de seres humanos pertenecientes a multitud de culturas y espacios geográficos distintos. Por un lado la ciencia y las religiones, por otro la literatura y las supersticiones, han buscado, rebuscado, inventado, suplantado, complicado, manipulado, etc., "verdades" múltiples, tal vez con fines subrepticios y secretos, para explicar una realidad, la "A". Palabras literales de A.F.K.: "las leyendas siempre poseen un núcleo verdadero, y allí donde fracasan la historia y la arqueología, las leyendas abren las puertas a un pasado largo tiempo olvidado"(p.127). No somos expertos en la obra de investigación de Faber-Kaiser, aunque hayamos leído parte de ella. No lo idealizamos, pero se valora la gran labor realizada, y la osadía con que afronta los misterios. Sacude las conciencias e induce a la reflexión profunda. Afrontó temas escabrosos para la mayoría, como el del síndrome tóxico -"enfermedad de la colza", según fuentes oficiales (España, 1981)-, o dicho con palabras que se acerquen a las suyas: el envenenamiento, y el experimento militar y diabólico que, posiblemente, llevaran a cabo ciertos poderes mundiales. Lo dejamos así, y si usted siente necesidad de saber más o mucho más, le sugerimos la lectura del libro "Pacto de silencio" (A. Faber-K., Editorial Compañía General de las Letras, 1988). Dicho esto, pasamos a mostrar una selección de testificaciones históricas, sorprendentes por su calidad expresa, y sucinta en muchos casos (a menudo lo breve, si ha captado bien la esencia, es más explícito que lo analítico, que a menudo se pierde en complejidades interminables).

    P.34. En el "Libro de los muertos" (legendaria obra egipcia)... Dice Nu (un dios): "yo, incluso yo, soy el que conoce las rutas del firmamento [...], he andado las remotas, las limitadas comarcas celestiales [...], navego por el firmamento que separa el cielo de la Tierra [...], viajé de la Tierra al cielo...".

    P.41. En la Biblia (Mateo, 2:9.) se lee: "salieron, y la estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos hasta que se paró encima de donde estaba el niño", en referencia a los Reyes Magos, Belén y Jesús.

    P.44. Según el "Evangelio árabe de la infancia" -apócrifo tardío, del Pseudo Juan-(VI,3) reza: "cambiando de forma, la estrella se tornó semejante a una columna de fuego y de luz, que iba de la tierra al cielo". No hemos abandonado el contexto anterior.

   P.49. En el texto la "Caverna de los tesoros" (manuscritos árabes y sirios del siglo VI) se observa: "cuando Satanás fue expulsado del cielo, Adán se vio elevado, de forma que subió al paraíso en un vehículo con fuego".



* Es un fragmento del capítulo primero. Texto abierto a cambios y a extensión.






SUSTANTIVIDAD O REALIDAD B -Introducción-



SUSTANTIVIDAD O REALIDAD B









INTRODUCCIÓN(*)


     Vivimos un mundo donde la mayor parte de la población está esclavizada. Decirlo así puede sonar fuerte o exagerado, pero si se reflexiona en serio tal vez la conclusión no sea tan descabellada. Nos hemos propuesto escribir un análisis sobre la realidad general -partiendo de la base de que hay varias realidades-, llamémosla "A", de la que casi todos somos conscientes: un alto porcentaje de la población ve la tele, partidos de fútbol, programas-espectáculo, telediarios, discursos políticos, etc.; conduce algún vehículo motorizado; consume productos alimenticios y otros publicitados en los medios de comunicación; lee dichos medios; vota cada equis años a un partido político, a pesar de que entiende con claridad meridiana que no son de su agrado, que no cumplen con meticulosidad sus promesas electorales... Es una realidad común, en ella estamos inmersos de un modo u otro. Algunas personas fuera de juicio viven una realidad paralela, han perdido el control racional; otros, por ejemplo los presos, están "obligados" a crearse un mundo interior de fantasía, para poder "respirar" en una celda. También hay otra realidad, en cierto modo fantástica y en cierto modo no, la que denominamos realidad "B". Hemos querido dar un paso más, para cambiar el "conocido" (lo entrecomillamos por cierto desconocimiento popular) realismo fantástico por "realidad fantástica", no sin antes entrar un poco en el concepto "fantástico". No queremos complicarnos demasiado las cosas y nos centramos tan solo en las acepciones que recoge la RAE. Tres de ellas las desechamos: a) quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación; b) perteneciente o relativo a la fantasía (en esta idea sustantiva no encontramos tampoco similitudes de peso); c) presuntuoso y entonado...; para quedarnos, ya sí, con la cuarta, que dicta: magnífico, excelente..., aunque con alguna que otra puntualización. A saber: siempre y cuando lo magnífico signifique "admirable", "importante", "inaudito", "increíble", etc. Lo excelente y lo magnífico cabe sin lugar a dudas dentro de lo real, en este caso se trataría de una realidad tipo B, tan real -y cuando se es consciente de su existencia, más incluso- como la tradicional-común (la "A"). Después de este acercamiento (o tal vez de cierta complejidad) entramos de lleno, en los capítulos que siguen, a explicar lo que entendemos por realidad B, sin obviar que la otra es concebida por todos prácticamente. Antes hemos de aclarar lo siguiente: queremos evitar, en la medida que sea posible, influencias externas provenientes de las opiniones habituales en los mass media y otras. Nos dejamos llevar por una mentalidad intuitiva, perfectamente compatible con la racional, ambas trabajarán al unísono para desarrollar este ensayo.

    A veces nos preguntamos para qué sirve pensar que otra concepción de la vida pueda ser comprendida y asimilada, y qué beneficios pueda aportarnos o qué inconvenientes depararnos. La respuesta es intuitiva, es decir no hay respuesta. Hace años comenzamos a tirar de un hilo y todavía hay madeja. Nos gusta este asunto, esta realidad (la B): implantados en ella, la vivimos con naturalidad y entusiasmo. Son muchas las incógnitas que a un ser humano de libre pensamiento se le presentan, lo cual es lógico, porque pensar libremente conlleva desprenderse de dogmas, doctrinas e informaciones y datos, aprendidos a través de los años cuando se pensaba (con ingenuidad) que en los colegios, las universidades, los libros, en definitiva los ambientes, recursos y disciplinas académicas y ortodoxas, se impartía la verdad única y absoluta. Ahora descargamos la mente de referencias prescindibles, se respira mejor, sin más agobios que los necesarios, desaprendemos, aligeramos la conciencia y el espíritu. Es la intuición lo que nos guía hacia realidades extraordinarias. Ya no es preciso crear mundos interiores, o mejor dicho no urgente. Concienciarse de una realidad B (no hablamos de ciencias paranormales) no cambia el camino humano integral, pero nos cambia a nosotros, que a fin de cuentas es lo que nos importa... Si desde que somos niños nos dicen que en unas bolas metálicas huecas, cerradas herméticamente, hay otras pequeñas de color rojo, nos lo repiten de continuo, año tras año, al cabo del tiempo acabaremos convencidos de una verdad. Ahora bien, pensemos que algunas personas, muy pocas en porcentaje, indagan, investigan y llegan a conclusiones dispares, pues consiguen abrir algunas de esas esferas, por ejemplo que son amarillas, verdes o azules, pero no rojas. El sistema, los poderes de derecho , los de hecho, etc., casi siempre consiguen desacreditar a estos valientes -algunos dirían "a estos descerebrados, inconscientes, locos, extremadamente osados, etc..."-, mediante cientos de estrategias puestas en marcha desde hace milenios, pues la gran máquina asimila, reconduce, manipula, dirige, cualquier disidencia (incluso las corta de raíz). Algunos de estos "detectives" colmarán los episodios ulteriores... Si sientes conexión con estas palabras, acompáñanos en este pasatiempo; si no, que el destino nos separe o nos vuelva a juntar en otra circunstancia.

     



(*) La Introducción queda abierta a cambios o ampliación del texto.